Editorial Medellín Cómo Vamos
No hay muchas dudas frente a la importancia del bienestar subjetivo para la calidad de vida individual. La Encuesta de Percepción Ciudadana -EPC- del programa Medellín Cómo Vamos busca obtener indicadores que den cuenta de ese bienestar subjetivo, aportando al entendimiento de la evolución de la calidad de vida que ofrece Medellín y que disfrutan o padecen los habitantes de la ciudad. Diez años de seguimiento sistemático deja muchos aprendizajes sobre diversos aspectos que son consultados anualmente a una muestra representativa de ciudadanos (mayores de 18 años) en las seis zonas urbanas, para tres niveles socioeconómicos que agrupan los seis estratos y para hombres y mujeres.
Uno de los resultados que se mantiene a través del tiempo es la alta satisfacción con Medellín como un lugar para vivir, el marcado optimismo reflejado en que una gran proporción de ciudadanos cree que la ciudad va por buen camino y un alto orgullo por la ciudad. Estas características suelen ser enunciadas por algunos críticos como un problema a la hora de analizar los resultados de las encuestas de percepción en la medida en que pueden sesgar el resto de resultados. En ese sentido, vale la pena mencionar dos asuntos relevantes.
El primero de ellos tiene que ver con que los resultados de la Encuesta no muestran una alta satisfacción con todos los aspectos evaluados, con lo cual el sesgo, si es que existiera, no logra explicar todos los hallazgos. El segundo de ellos tiene que ver con que en los últimos años, aunque en comparación con otras ciudades de la Red Cómo Vamos, que cubre 14 ciudades en Colombia, estos indicadores siguen siendo altos, han mostrado una reducción significativa. Una hipótesis para este comportamiento apunta a una sociedad mucho más exigente, máxime cuando año tras año se referencia que la ciudad cuenta con mayores recursos públicos para realizar inversión.
Otro hallazgo muy relevante, que en principio parece paradójico, es que mientras en los últimos cuatro años se ha evidenciado un aumento sostenido del porcentaje de personas que dicen que su situación económica mejoró en relación con el año anterior, la autopercepción de pobreza viene en aumento; luego de haber presentado su nivel más bajo en el año 2011 con un 12%, a 2015 se ubicó en 21%; esto se suma a las condiciones reportadas de alimentación, donde casi dos de cada diez hogares expresan que han tenido dificultades para que todos los miembros del hogar accedan a las tres comidas diarias. Los resultados por zonas evidencian que especialmente la Nor-oriental (comunas Popular, Aranjuez, Santa Cruz y Manrique) es la más afectada por condiciones de vulnerabilidad. Este panorama recurrente nos muestra desigualdades territoriales importantes, que se mantienen pese a una economía que crece y un mercado laboral que en la mayoría de indicadores muestra resultados más favorables en los últimos años.
Más información en:
- Inicie sesión para enviar comentarios












