"No eres más porque te alaben, ni menos porque te vituperen. Lo que eres eso eres"
Nicanor Restrepo recordando a Kempis
Es para mí un gran honor pero ante todo una enorme emoción referirme al Dr. Nicanor. Siempre que uno se acerca a su recuerdo, le llegan momentos llenos de vida, de reflexión sobre lo importante, de la palabra elocuente, de la conversación fácil. Y es que tenía una filosofía de vida envidiable: El humor inteligente. Quienes carecen de sentido de humor, carecen de humildad, libertad, de ínfulas. Ejercía el humor como una gran virtud social.
Fácil aplicarle a él lo dicho por Borges: "Lo que más admiro de los demás, es la capacidad de verse desde lejos y no tomarse demasiado en serio. Después admiro el valor y la humildad siempre que no sea ostentoso". Así era el doctor Nicanor.
Con la venia de todos ustedes voy a hablar un poco de su vida desde mis relaciones – muy cercanas los últimos doce años – que datan de mediados de los años 70. Creo que es desde la vivencia y menos desde la referencia, que puede alguien referirse respetuosamente a la vida de otra persona.
Conocí al doctor Nicanor cuando en el año 1972, tuve la oportunidad, gracias a su interés y de unos generosos amigos comunes, de ser asesor económico de la Caja Agraria; él era entonces Vicepresidente Administrativo de dicha institución. Con él visité muchos municipios para inaugurar sedes de la Caja o para buscar cómo mejorar su operatividad. Fui entonces testigo de excepción de esa química que producía en la gente, de ese afán y naturalidad por escuchar a los campesinos, por comprender sus necesidades y obviamente de su interés y de sus mandatos amigables pero perentorios de que trabajáramos para mejorar la actuación de la Caja. Creo que esa relación temprana con las necesidades del mundo rural – él tenía un poco más de 30 años – lo marcó definitivamente en su compromiso de siempre con el bienestar del país y que ningún obstáculo, por poderoso que fuera, lo alejó de ese ideario. Aunque más tarde lo escribió, la siguiente cita refleja ese sentimiento: "Ninguna guerra puede conculcar el derecho a la esperanza, cuyo núcleo es el derecho a soñar, a soñar con un país al cual, finalmente, siempre acabe por llegar la primavera".
Años más tarde, en ese carácter polifacético que tenía nos reencontramos en el mundo académico, en el fondo su gran pasión. Fue un líder en promover la educación, creyó siempre en la Universidad Pública, participó en muchas tertulias académicas desde los años 80, y siempre contamos con su consejo oportuno y su apoyo, en la transformación de la Universidad Pública, como un proyecto cultural y social de cara a los mejores intereses de Antioquia. Igualmente, recordamos sus conferencias sobre Honoré de Balzac, su compromiso con la cátedra Luis Antonio Restrepo. Esa presencia se prolongó en el tiempo hasta muy poco antes de su deceso, cuando tuvo su última sesión como profesor del doctorado de Historia en la Universidad Nacional, que tanta satisfacción le producía. Recuerdo que después de esa sesión, me manifestó lo bien que se sentía en este ejercicio; fue la última conversación que sostuvimos.
Sin duda hay personas más indicadas que yo, para referirse a lo que significó el doctor Nicanor para el desarrollo empresarial y del país, pero recojo tres grandes reconocimientos sociales en ese campo: su papel como un líder en el HACER, de los objetivos del "Movimiento de defensa de la Sociedad Anónima y del Patrimonio Industrial de Antioquia"; en la formación de una masa crítica de nuevos líderes para el Desarrollo Empresarial de Antioquia; y en el fortalecimiento de la visión y capacidades del sector privado para ser parte sustantiva de un proyecto social colectivo incluyente y de largo plazo.
Su libro, "Empresariado Antioqueño y Sociedad 1940-2004", a más de un excelente ejercicio académico que le valió el título de doctor, y que exalta ese carácter integral en su formación y en su vida, es todo un ensayo de valoración de la influencia de lo que él denomina las élites patronales, - en el sentido de aquellos individuos que actúan como grupo creando empresas con beneficios colectivos -. Al final del mismo deja el mensaje que fue su impulso gerencial empresarial: ".... La continuidad de las élites patronales en Antioquia, como factores de influencia real en lo político, económico y social.....estará íntimamente ligada a su capacidad de permanecer como directores de empresas con mayoría de capital Colombiano y sedes administrativas en Medellín, a su habilidad para fortalecer sus expresiones corporativas a través de las asociaciones patronales, a la conservación de sus nexos con el sector público, al mejoramiento de su formación y a su voluntad política para actual en terrenos sociales que le garanticen legitimidad".
El doctor David Bojanini, parte de esa nueva dirigencia que ayudó a formar el doctor Nicanor, sintetiza muy bien la significación en este campo del doctor Nicanor: "La ética empresarial fue una de las grandes obsesiones del doctor Nicanor Restrepo y cada decisión que tomaba representaba una enseñanza en torno a ella. También destaco de él su interés y preocupación permanente por asuntos como la educación, la paz, la cultura y las políticas públicas, a las cuales dedicaba parte importante de su tiempo, indicándonos con ello que la vida empresarial va más allá de nuestras oficinas".
En esa conservación de nexos con el sector público y a la voluntad política para actuar en terrenos sociales, durante los últimos doce años trabajé en Proantioquia muy cerca del doctor Nicanor, quizá la institución más querida por él que nos impone grandes retos para conservar su pertinencia. El 2 de marzo tenía con él la última de las reuniones que habíamos sostenido desde finales del año anterior, para revisar el informe a los Afiliados sobre el 2014 y los resultados de la revisión estratégica de la misión y la agenda de la Fundación Ideas para la Paz. Esta institución al igual que la Corporación Excelencia en la Justicia, Transparencia por Colombia, Colfuturo y Empresarios por la Educación – ExE – su último gran liderazgo en los grandes temas estructurales de país - que él gran parte del empresariado Colombiano hacen parte de la agenda de responsabilidades con lo público del empresariado Colombiano, que tanto lideró. Igualmente íbamos a revisar nuestro compromiso durante el 2014 y los retos en el 2015 en instituciones como: Antioquia Presente, El Parque Explora, Ruta N, la Incubadora, El Parque E, El IDEA, El Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia, en fin tantas y tan importantes instituciones que trabajan por el desarrollo de región, que hace parte de la agenda de promoción de instituciones para el desarrollo y la equidad, de Proantioquia.
Pero su gran apuesta de vida de los últimos tiempos fue el volver a aprender juiciosamente. Sentarse a escuchar en el respeto de lo académico, a cumplir con los deberes, a disertar, a escribir. A las tertulias con los más jóvenes a un poco de bohemia creativa de los círculos intelectuales. En una juventud renovada en donde solo las ideas tenían edad. El elixir para juventud es siempre el aprendizaje permanente. Vivió y murió como un hombre inmensamente feliz en esa nueva faceta de su admirable vida.
En todas estas etapas tuvo siempre un cómplice incondicional, Clara su esposa. Siempre apoyándolo y ayudándolo a que fuera un hombre útil, ante el reto que le había puesto su conductor de muchos años Enrique, cuando al conocer la noticia de su retiro de Suramericana le dijo que estaba muy preocupado. El doctor Nicanor le respondió que no se preocupará que él iba seguramente a continuar o que en el peor de los casos sería muy bien indemnizado. Enrique le contestó que no era por él que estaba preocupado, sino por el doctor Nicanor que no sabía hacer nada. Mercar, pagar cuentas, hacer vueltas familiares, arreglar algo en la casa, en fin. Tuvo la inmensa felicidad con un aprendizaje apoyado en Clara de no solamente ser feliz sino de ser útil, como diría Enrique en estos últimos años. Ella merece también todo el reconocimiento.
Con el apoyo de Suramericana, Nutresa y Argos, nos sentimos muy complacidos en entregar a todos ustedes Libro del doctor Nicanor "Empresariado Antioqueño y Sociedad 1940-2004", dejándole su gran producto intelectual de los últimos años. En respeto a él hemos dejado la carátula tal cual la concibió, pero agregado una contracarátula en su homenaje.
Nos complace igualmente anunciar la decisión de la Asamblea de Proantioquia de crear el Premio Nicanor Restrepo Santamaría a la investigación social, como una fuerza transformadora a la que tanta importancia le otorgó y que reconocerá y hará conocer, periódicamente, la mejor producción intelectual de nuestro país en este campo.
A doña Clara y a sus hijos Camilo y Tomás, quiero hacer entrega del Libro, que ustedes recibirán al final de este evento, al igual que la carta de los empleados de Proantioquia a su familia como un sencillo pero amoroso reconocimiento a la vida y las enseñanzas que nos dejó el doctor Nicanor. Antes de hacer esta entrega me permito leer la carta de los empleados.
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