Cinturón Verde Metropolitano

28 Aug 2013
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El pasado 15 de agosto, en el auditorio Fabricato de la Universidad Eafit, Medellín Cómo Vamos y el Centro de Estudios Urbanos y Ambientales de la Universidad Eafit -urbam- realizaron, de manera conjunta, la primera de una serie de cuatro mesas de trabajo que tienen como objetivo incentivar el debate sobre la revisión del POT y aportar elementos fundamentales para este proceso. 

A continuación encontrará el Editorial de Medellín Cómo Vamos sobre este tema.


Cinturón Verde Metropolitano: "el buen dios está en el detalle"

El postulado de la administración del alcalde Gaviria frente al programa bandera del Cinturón Verde Metropolitano, expresada en una reciente mesa organizada por Urbam y Medellín Cómo Vamos, es la necesidad de la intervención en las laderas y la convicción de que el proceso de ocupación proseguirá, más allá de lo que el plan de ordenamiento tenga definido. Lo que está en juego para la ciudad en cuanto al Cinturón Verde Metropolitano no sólo implica los cuantiosos recursos presupuestados para su ejecución y su impacto sobre aproximadamente 280.000 personas que hoy habitan esos territorios, la administración de Medellín lo ha expresado directamente: esperan que de este programa se derive gran parte del modelo de ocupación del territorio de cara a la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial.

El postulado inicial de la Administración coincide con una de las principales conclusiones derivadas hace poco menos de dos años, en una mesa de trabajo organizada también por Urbam y el programa Medellín Cómo Vamos. En dicha ocasión, el coordinador de medio ambiente y espacio público del Plan Bio2030, Germán Camargo, precisó que en la región era necesario hacer urbanismo de ladera. El principal argumento de Camargo era –y es- que la ocupación informal del territorio persistirá, con lo cual es necesario aceptar esa realidad y lo que se debe procurar es llevar infraestructura, condiciones más saludables y seguras de habitabilidad. La prueba de que es necesario aceptar esa realidad, es que aunque en el discurso se expresa que se debe frenar la ocupación de territorios en ladera, en la práctica en la región metropolitana, a través del estudio BIO 2030, se pudo identificar seis formas de ocupación de las laderas y en seis municipios del área metropolitana la expansión se está dando en ladera. El mayor reto identificado a lo largo de esta mesa en relación con la ocupación en ladera fue la aceptación de que dicha ocupación es inevitable y la necesidad de hacerla sostenible.

Hay coincidencia en el diagnóstico: la ocupación no cesará, no obstante, donde se generaron mayores dudas fruto de la discusión en la mesa fue en los aspectos ligados a la sostenibilidad. En otros términos, hay consenso en que se debe hacer urbanismo en la ladera, la pregunta es cómo hacerlo.

El mayor cuestionamiento tiene que ver con el modelo de intervención y sus componentes. La directora de la Empresa de Desarrollo Urbano aseguró que le están apostando a ordenar y compactar la expansión, partiendo de las cifras y cartografías actuales, la ocupación estratégica con dotaciones, la generación de centralidades y aumento de densidades, la protección de espacio verdes selectivamente, y apuntalar el patrón con movilidad estratégica.

Sobre la información disponible recae una de las mayores críticas, pues la intervención se hará en zonas históricamente de riesgo, no obstante, no se cuenta aún con estudios de detalle o mapas de riesgo de la zona de intervención. Tampoco se cuenta con información actualizada sobre el número de viviendas, ni de personas que habitan actualmente, ni un modelo de proyección de población, en especial por el alto fenómeno migratorio en estos territorios. En las presentaciones de la EDU no hubo una sola mención a cuántas personas y familias serán objeto de intervención, una clara desventaja a la hora de diseñar cualquier política pública, que más que estar centrada en un territorio debe estar centrada en las personas asentadas en un territorio, diferencia sutil pero relevante.

La generación de centralidades y el aumento de densidades fue otro de los temas que mayor preocupación suscitó, ligado directamente al riesgo. En esencia, el mayor cuestionamiento es si ambas estrategias no van en contravía de la sostenibilidad del territorio, a través de la generación de mayores atractivos para la ocupación del territorio. Plantear la sostenibilidad implica, entre otros, conocer la capacidad de soporte de la ladera y el costo de la inversión en los terrenos para disminuir el riesgo asociado a las infraestructuras planteadas.

Precisamente, el último punto de la estrategia mostrada por la EDU, fue uno de los más polémicos. Al referirse al patrón de movilidad estratégica, además del camino de la vida (senderos peatonales) la ruta de campeones (ciclo-rutas), que fueron bien acogidas, se plantea la construcción de un monorriel, "que se diseñará como un eje estructurante que buscará la conectividad longitudinal, a través de un sistema de transporte único y amigable con el medio ambiente, el cual con los proyectos de accesibilidad que se diseñen, se enlazará a la red de movilidad actual de la ciudad"[1].

Los reparos tienen que ver con que el monorriel configura una estructura pesada y no liviana para ese tipo de territorio en riesgo, adicionalmente, el diseño longitudinal no parece corresponder con las formas de movilidad más usadas en las comunas donde se generará la intervención, y, finalmente, el costo aproximado de una infraestructura de ese estilo podría estar llevándose aproximadamente el 70% de los recursos de inversión proyectados para el Cinturón Verde. Más allá del contraste de cifras en relación con el costo y las formas de movilidad que presentó el gerente de Proyectos Urbanos Integrales de la EDU, Carlos Uribe, vale la pena ahondar en cuáles son las alternativas de movilidad sobre las cuales se eligió el monorriel como la más costo-efectiva. De acuerdo a lo conversado en la mesa, actualmente se adelantan los estudios técnicos, y la decisión aún no está tomada. En ese sentido, es de vital importancia que dichos estudios se muestren a la ciudad y se ponga en evidencia, más allá de una idea que en principio pareciera caprichosa, una decisión basada en el rigor técnico que amerita la elección "del patrón de movilidad estratégica".

En esa medida, resulta crucial la construcción y fortalecimiento de un sistema de información en torno al hábitat urbano en Medellín y la región metropolitana, como lo viene solicitando el programa Medellín Cómo Vamos de tiempo atrás, porque, aunque existe un consenso en cuanto a la necesidad de la intervención en las laderas, el resultado en términos de sostenibilidad de dicha intervención no es tan claro, en buena parte por la ausencia o precariedad de la información disponible de ese territorio: "el buen dios está en el detalle".

Finalmente, la discusión actual sobre el POT debe plantearse en términos de los principios básicos que orientarán nuestro proceso de desarrollo y los mínimos para garantizar un efectivo control de lo que allí se acuerde, a ello debemos llegar mediante consensos sobre qué es lo mejor para todos los habitantes de la ciudad como un colectivo, y ojalá tomando en cuenta la región metropolitana, de modo que no pueda ser cambiado al antojo del gobernante de turno, y éstos deban orientar sus programas y proyectos con base en esos principios rectores y esos mínimos para garantizar el control. No debemos desaprovechar esta gran oportunidad con una participación activa en la discusión actual del POT. De seguro esos principios y mínimos consensuados ahorrarían muchas discusiones innecesarias y, lo mejor, dejarían sin base muchos programas y proyectos que vayan en contravía del modelo al que se le quiere apuntar en el largo plazo.

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[1] Empresa de Desarrollo Urbano (2013) "Cinturón Verde Metropolitano, agosto de 2013"Disponible en:http://medellincomovamos.org/presentacion-cinturon-verde-metropolitano-parte-4-2013 

 

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