Por: Programa Medellín Cómo Vamos
Los principales hallazgos[1] del Informe de Calidad de Medellín en el año 2013 elaborado por el programa Medellín Cómo Vamos y presentado en dos espacios el pasado 13 de junio y 18 de julio - muestran que la ciudad sigue avanzando en reducción de la pobreza y la pobreza extrema, pero no avanzó en desigualdad medida por ingresos, al permanecer prácticamente estable el índice de Gini en 0.506.
Sin embargo, las diferencias en el Índice Multidimensional de Condiciones de Vida entre comunas, que abarca catorce dimensiones socioeconómicas además del ingreso, siguió mostrando acortamiento de las distancias entre éstas, y entre estas y los corregimientos. Llama la atención, sin embargo, que las dimensiones donde menos se avanza es en la vulnerabilidad de los hogares y en el entorno y calidad de las viviendas.
Precisamente en cuanto a la vulnerabilidad, las comunas de menor nivel de condiciones de vida, a saber: Popular, Santa Cruz, Manrique, Villa Hermosa, San Javier y Doce de Octubre, coinciden plenamente con las comunas donde hay una mayor participación de la población desplazada, estas seis comunas albergan el 65% de la población desplazada en la ciudad[2]. Lo que refuerza el argumento de que el desplazamiento forzado en particular y la inmigración en general, están obstaculizando un avance más expedito en el desarrollo social en Medellín. A 2013, un 11,6% de la población en Medellín en algún momento había declarado desplazamiento forzado, siendo éste el porcentaje más alto entre las ciudades colombianas más importantes. Es en estas comunas donde deben concentrarse los mayores esfuerzos con estrategias de largo aliento que posibiliten mejorar la acumulación de capital humano, las oportunidades de empleo formal para los jóvenes y las mujeres cabeza de hogar, y la atención integral a la población adulta mayor que no cuenta con mecanismos de protección.
La reducción de la pobreza y la pobreza extrema se enmarcan en un entorno de crecimiento económico sostenido, que le ha permitido ubicarse en el segundo mayor ingreso per cápita en 2013, luego de Bogotá. Asimismo, se identifica una clara intencionalidad por generar en la ciudad un ambiente favorable para los negocios y para la creación de empresas, especialmente, las relacionadas con los clúster, como queda en evidencia con el mayor crecimiento en los últimos años de este tipo de empresas frente al resto.
Este buen ambiente, se tradujo en 2013 en un mayor ritmo de crecimiento en la creación de nuevos puestos de trabajo, que crecieron a una tasa del 4,4%, mayor al promedio anual del periodo 2007-2012 del 3%. No obstante, persiste el reto en cuanto a la calidad del empleo, a través de la generación de mayores puestos de trabajo formales, especialmente para los jóvenes más pobres. Habida cuenta del sesgo del empleo moderno hacia las personas con mayor capital humano es indispensable propiciar mayores condiciones para la permanencia de los jóvenes en el sistema educativo, especialmente en la básica secundaria, donde se presenta la mayor deserción, repitencia y extra edad. La propuesta piloto de la Secretaría de Educación en torno a programas de aceleración son alternativas válidas y no muy costosas a las que debería dárseles prioridad.
Para aquellos quienes terminan la educación media, la ampliación de oportunidades para la educación superior es otro reto. Pese al aumento sostenido de la tasa de cobertura bruta en este nivel en la región metropolitana, persisten las grandes diferencias en el acceso por comunas y corregimientos en Medellín. Dados los cuantiosos recursos invertidos en los fondos de becas – crédito desde el año 2008, es necesario evaluar el impacto de dicha estrategia en el acceso, con el ánimo de mejorar la eficiencia en la inversión de estos recursos.
A la par con las brechas que aún permanecen en la cobertura, el reto en cuanto a la calidad de la educación permanece. Se resalta el avance en cuanto a la construcción de la Ruta del Mejoramiento de la Calidad Educativa, al establecer las acciones fundamentales para lograr este propósito. Una de las premisas de actuación de la actual administración es que la ciudad, es en sí misma una ciudad que educa y que se tiene que incorporar con todo el sistema de desarrollo urbano. Sobre este particular, es necesario señalar que Medellín es entre las ciudades colombianas más importantes, la que más invirtiendo por habitante en deporte, cultura y recreación y equipamiento; en ese sentido, es indispensable garantizar que todos estos escenarios estén al servicio de la educación formal en la ciudad, con un inter relacionamiento permanente que posibilitará en un futuro cercano unos mejores resultados no solo en mayor permanencia en las aulas de clase, sino también en mayor logro educativo y, más importante aún, en mayor apropiación del espacio público, y mejor convivencia y cohesión social. Adicionalmente, una de las recomendaciones más reiteradas en materia de logro escolar es la jornada completa. La ciudad debe empezar a valorar el costo de esta alternativa, teniendo como ventaja estratégica todos los espacios de ciudad en los que ha venido invirtiendo.
En seguridad ciudadana, la ciudad viene avanzando en materia de reducción de la violencia homicida, y en delitos contra la libertad como el desplazamiento forzado intra urbano, sin embargo, se evidencia un aumento en delitos contra el patrimonio económico que vienen impactando de forma negativa la percepción de seguridad en la ciudad. Dados los cuantiosos recursos invertidos, Medellín es la ciudad con mayor inversión per cápita en justicia y seguridad, es necesario demandar de las autoridades acciones contundentes para mejorar las condiciones de seguridad, especialmente en la comuna de La Candelaria, que sigue concentrando la mayor participación en muertes violentas y en delitos contra el patrimonio económico. Con respecto a la convivencia, las denuncias muestran poco avance. La mayor participación en el total de lesiones personales se da para la violencia interpersonal, seguida de la violencia de pareja. En necesario aumentar la inversión en políticas y programas para mejorar la convivencia ciudadana, pues hasta ahora es el rubro dentro de seguridad que menos recursos recibe.
Finalmente, una recomendación reiterativa a lo largo del Informe de Calidad de Vida es la necesidad de evaluar técnicamente los más importantes programas del gobierno local. Esta necesidad de evaluación radica en que ante recursos escasos es necesario avanzar en hacer más eficiente la asignación de estos. Algunos de los programas a evaluar serían la apuesta por el acceso a la educación superior a través del programa de becas EPM, el programa Medellín Solidaria, como estrategia de atención a la población más pobre y vulnerable, otras modalidades de atención del Programa Buen Comienzo, diferentes a Había una Vez la cual ya cuenta con evaluación de impacto, además de hacer un seguimiento riguroso a los más importantes programas que buscan mejorar la seguridad ciudadana, especialmente lo relacionado con el Plan Cuadrantes, que a 2014 recibirá $100.000 millones adicionales al presupuesto histórico, provenientes del Fondo "Medellín ciudad para la vida", en cuanto los delitos que afectan en mayor medida la percepción de seguridad vienen creciendo en los dos últimos años y es allí donde el Plan Cuadrantes debería estar arrojando mayores resultados.
[1] Sin incluir aquellos derivados del hábitat urbano, los cuales serán objeto de otra editorial.
[2] Estos datos fueron tomados de Secretaría de Educación (2014) con base en Secretaría de Bienestar Social, ahora Secretaría de Inclusión Social y Familia.
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