En Medellín estamos ante la inmensa responsabilidad de participar con estrategias realmente audaces y de aunar todas nuestras capacidades individuales y colectivas en pro de una economía local sólida y sostenible. La oportunidad de un empleo decente y de emprender con éxito una actividad económica son dos atributos territoriales que hay que cultivar para una mejor vida para todos. Así lo expresamos esta semana en nuestra publicación en El Colombiano
"Las posibilidades de emplearse dignamente y emprender una actividad económica con éxito, van ganando cada vez mayor relevancia como determinantes de la calidad de vida de las personas en las urbes. En Medellín por ejemplo, la Encuesta de Percepción Ciudadana 2017 del programa Medellín Como Vamos, señala que el empleo, después de la salud, es para los ciudadanos el segundo factor en importancia dentro de todos los que configuran una buena calidad de vida (55% de los ciudadanos tienen esta opinión).
Pero dolorosamente nuestros habitantes también señalan que la mayor desigualdad en la ciudad se da en este campo (92 % considera que el acceso al empleo en la ciudad es muy desigual o algo desigual) y frente a la facilidad para encontrar un empleo, 44 % creen que no es fácil. En cuanto al emprendimiento, prácticamente es igual el porcentaje de quienes creen que es relativamente posible emprender una actividad económica con éxito (36 %) frente a quienes creen que no (31 %).
Este contexto de opinión sin duda está influenciado por los hechos y las cifras que evidencian una situación difícil de la economía nacional y regional en los últimos años. Sobre la marcha de este contexto, la Alcaldía de Medellín y el Concejo Municipal, con el acompañamiento de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, lideran la estructuración de una nueva Política Pública de Desarrollo Económico para la ciudad (Proyecto de Acuerdo 111 de 2017).
Proponen tres dimensiones de actuación buscando un crecimiento sostenido y sostenible de la economía local. La primera se refiere al desarrollo productivo, es decir, al fortalecimiento de las capacidades de las mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas). La segunda, al fortalecimiento de los instrumentos que posibilitan solventar las fallas y asimetrías presentes en el mercado laboral de la ciudad como son la coordinación de oferta y demanda de talento humano y los mecanismos de formación de cualificaciones productivas relevantes en las personas. Y la tercera dimensión, se refiere a los atributos territoriales de la región que la hacen atractiva para la inversión productiva.
Necesitamos nuevos y más sólidos soportes de datos para que la política goce de buenas bases y sea comprensible para todos. El por qué y el para qué de este esfuerzo de Política Local tan trascendental, necesita además estrategias que le dan armonía con la Política de Desarrollo Productivo Nacional. La Andi ha entregado al país iniciativas hacia una nueva industrialización, que son consecuentes con los retos y oportunidades regionales. Nuestro permanente estudio y seguimiento de la competitividad regional, nos permiten afirmar sobre la imperativa necesidad de un trabajo más armónico y coordinado de todo el sistema institucional que participa activamente del desarrollo económico de la ciudad, si se quieren obtener resultados notorios.
Los diálogos están abiertos. En Medellín estamos ante la inmensa responsabilidad de participar con estrategias realmente audaces y de aunar todas nuestras capacidades individuales y colectivas en pro de una economía local sólida y sostenible. La oportunidad de un empleo decente y de emprender con éxito una actividad económica son dos atributos territoriales que hay que cultivar para una mejor vida para todos."
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